Este libro es una reflexión crítica sobre la cultura mexicana contemporánea.
Se han elegido los lugares comunes del carácter del mexicano: se trata de un manojo de estereotipos codificados por la intelectualidad, pero cuyas huellas se reproducen en la sociedad, provocando el espejismo de una cultura popular de masas. Estas imágenes sobre “lo mexicano” no son reflejo de la conciencia popular (suponiendo, cosa que se duda, que dicha conciencia exista como entidad única y homogénea).
Al leer con actitud sensata los estudios sobre “lo mexicano” se llega a la conclusión de que el carácter del mexicano es una entelequia artificial, solo tiene una existencia literaria y mitológica, lo que no le resta fuerza e importancia, pero debe hacer que reflexione sobre la manera en que se puede penetrar el fenómeno y sobre la peculiar forma en que se inserta en la estructura cultural y social de México.
En un país que parece naufragar, azotado por las inclemencias de la crisis y sumido en el despotismo político, surge la terrible pregunta: ¿tiene sentido ser mexicano? A partir de esta interrogante, se critican ásperamente los mitos de la identidad nacional: se propone al lector un juego macabro: hacer la disección de un cadáver, el mexicano inventado por la cultura dominante.
El espécimen descubierto por el bisturí resulta ser un extraño anfibio, ni primitivo ni moderno, que adopta el aspecto de un curioso animal: el ajolote.
ENGLISH DESCRIPTION
This book is a critical reflection on contemporary Mexican culture.
The commonplaces of the Mexican character have been selected: these are a handful of stereotypes codified by the intelligentsia, but whose traces are reproduced in society, creating the mirage of a mass popular culture. These images of “Mexicanness” do not reflect the popular consciousness (assuming—which is doubtful—that such a consciousness exists as a single, homogeneous entity).
Upon reading studies on “Mexicanness” with a level-headed attitude, one reaches the conclusion that the Mexican character is an artificial entelechy; it exists only in literature and mythology. While this does not diminish its power or importance, it should prompt reflection on how to penetrate this phenomenon and on the peculiar way in which it is embedded in Mexico’s cultural and social structure.
In a country that seems to be foundering, battered by the ravages of the crisis and mired in political despotism, a terrible question arises: Does it make sense to be Mexican? Starting from this question, the myths of national identity are harshly criticized: the reader is invited to participate in a macabre game—the dissection of a corpse, the “Mexican” invented by the dominant culture.
The specimen revealed by the scalpel turns out to be a strange amphibian, neither primitive nor modern, that takes on the appearance of a curious animal: the axolotl.